Fanfic Mi novia, Tomoyo – PARTE 7 (Final)

6 de febrero del 2017

Mi novia, Tomoyo - PARTE 7 (Final)


WingzemonX

MI NOVIA, TOMOYO

Parte Final

Mi nombre es Sakura Kinomoto, y la chica que está en estos momentos dormida a mi lado, cubierta únicamente por el mismo cobertor rosado y sábanas blancas que yo… Ustedes ya saben quién es: es mi novia, Tomoyo Daidouji… Y el motivo por el que ambas nos encontramos así, una a lado a la otra en mi cama, sin una sola prenda de vestir en nuestros cuerpos, y en este preciso estado, es porque hace apenas unas cuantas horas atrás, ella y yo acabamos de hacer el amor por primera vez… Cielos, hacer el amor; aún me es un poco confuso entender y asimilar que eso haya sido lo que hicimos… Mi corazón aún late con intensidad, y siento aún cosquilleos recorriéndome el cuerpo entero.

Mientras admiro en silencio el techo de mi cuarto, apenas levemente alumbrado por la luz de la lámpara en mi buró, un sin número de pensamientos y recuerdos vienen a mi ya de por sí revuelta cabeza. De los pensamientos, creo que el más curioso de todos fue preguntarme a mí misma, si acaso la Sakura de hace un año atrás entrara en este mismo momento a su cuarto, y viera la escena que estaba aconteciendo en su cama… ¿Qué pensaría? ¿Qué cosas le cruzarían por la mente? ¿Podría siquiera creer lo que estaba viendo? Porqué en verdad a veces me resulta increíble darme cuenta de que todo esto ocurrió en tan corto lapso de tiempo. Hasta hace menos de un año atrás, aún me sentía como esa pequeña niña ingenua de diez años… Y bueno, ¿a quién quiero engañar? Aún sigo siendo un poco ingenua… Pero, en estos momentos en verdad siento que he cambiado mucho en un lapso de pocos meses, y todo gracias a Tomoyo…

En lo que alcancé a leer antes de este momento de “Watashi no Kanojo, Minako-chan”, el manga para adultos que había comprado en busca de algo de guía y asesoramiento, llegué a ver diversas escenas sexuales entre sus personajes. Empezando por la primera, de Minako y su aún novia Asuka en salón de clases, mientras Saeiki las espiaba. Otra más de Minako y Asuka en el cuarto de ésta última, un tanto más calmada que la primera. Seguida después por un par más de otras estudiantes de la Academia, luego incluso una que involucraba a una profesora y a una estudiante… Pero ninguna de ellas me pareció ni remotamente similar a lo que acabábamos de hacer.

Bueno, quizás en lo técnico sí fue bastante similar. Sin embargo, esto que hicimos fue más lento, más delicado… Un momento que se sentía como la culminación de una serie de otros momentos que se habían ido acumulando con el paso del tiempo, no simplemente explotando espontáneamente de la nada. En el manga hacían sentir en ocasiones que los personajes casi se desconectaban de sus cuerpos o sus mentes se apagaban, y entonces comenzaban a actuar casi en automático, casi como si fueran robots; ese no fue el caso para mí. Mi mente estuvo encendida y alerta cada segundo. Todo el miedo, emoción, la vergüenza; todas las sensaciones, todo lo sentí, y lo sentí intensamente, y lo recuerdo por completo.

No les mentiré; yo deseaba con todas mis fuerzas ser valiente y firme, y quitar de mi mente cualquier idea u opción de retirarme y arruinarlo de nuevo como había ocurrido en casa de Tomoyo. Pero lo cierto fue que aún sentía muchos, muchos nervios… Y en ocasiones me decía a mí misma que lo detuviera, que si le decía a Tomoyo que no me sentía cómoda, ella lo entendería y lo haría. Pero no lo hice. No dejé que ese miedo me dominara, y dejé que pasara todo lo que tuviera que pasar… Y no me arrepiento. Ésta ha sido una de las experiencias más bonitas que he vivido, y quizás el momento más profundo y especial que he compartido con Tomoyo desde somos novias… Un momento que creo que no borraré jamás de mi cabeza.

Fue muy conveniente que todo empezara justo aquí en mi cuarto, pues un instante después de decirnos mutuamente que ambas lo deseábamos, estábamos ya recostadas frente a frente en mi cama, abrazadas, y besándonos delicadamente; sentía aún mis piernas colgando un poco de la orilla de la cama incluso. Tomoyo recorría mi espalda de arriba abajo con su mano en una caricia lenta y delicada, que me estremecía ligeramente por momentos. Nos habíamos besado muchas veces antes, incluso en su cama y sin ropa aquel día. Pero algo en ese beso y en ese momento en especial, lo hacía sentir totalmente diferente a otros. Creía sentir casi por completo cada roce de sus labios con los míos, cada respiración, cada movimiento.

Era raro además que yo tomara la iniciativa en un beso, pero en esa ocasión me atreví a separar ligeramente mis labios, y sacar tímidamente mi lengua, apenas lo suficiente para que la punta acariciara dulcemente los labios de Tomoyo de un extremo a otro. Ella pareció sorprenderse un poco al inicio, pero no se apartó, y de hecho me imitó. Habíamos tenido besos de ese tipo mucho más intensos, pero ese comenzó lento; nuestras lenguas apenas y se tocaban, casi como si temieran lastimarse la una a la otra. Ambas nos volvimos poco a poco más seguras, y nuestro abrazo se volvió más profundo casi al mismo tiempo, por lo que nuestros cuerpos se pegaron más entre sí.

¿Había comentado ya lo extraño que me parecía el sentir los pechos de Tomoyo presionando los míos? Durante nuestros abrazos lo sentía, pero más allá de recordarme a mí misma la muy obvia diferencia que existía entre ambas en ese aspecto, en realidad nunca le ponía principal atención. Pero igualmente en ese momento fue distinto. Al sentirlos de nuevo contra mí, sólo podía pensar en aquel día en su casa. Sólo podía pensar en el momento en su cuarto de baño, cuando se desvistió por completo ante mí. Y al ver su cuerpo desnudo, pese a que no era la primera vez que lo hacía, si fue la primera vez que me di cuenta de lo realmente hermoso que era, y de la atracción que podía ocasionarme. Recordaba vívidamente en mi cabeza la imagen de su busto al descubierto, de sus senos blancos, redondos y grandes, coronados con los pequeños pezones rosados. Realmente deseaba verlos de nuevo en ese momento… Realmente lo deseaba…

Nos separamos luego de unos instantes, pero no demasiado. Tomoyo permaneció con su frente unida a la mía, y ambas respirábamos agitadamente en un intento de recobrar la serenidad; podía sentir su aliento cálido y agradable sobre mi rostro. Abrí mis ojos lentamente, y me encontré de frente con su rostro, sonrosado y agitado, y con sus parpados cerrados. Casi como si sintiera que la miraba, ella también abrió sus grandes y brillantes ojos azules, y nuestras miradas se encontraron. Ni una pronunció ni una sola palabra, pero… No fue necesario. Fue algo extraño; fue como una sensación que sólo puedo comparar a una presencia mágica… Algo que no realmente sentía de forma física, pero aun así podía decir abiertamente que realmente lo “sentía”, que lo sabía…

Cuando menos me di cuenta, nuestros labios se unieron una vez más, pero ahora de una forma considerablemente más fuerte e intensa que la anterior. El sólo sentir como me besaba fue suficiente para que pequeños suspiros comenzaran a surgir de mi garganta, aunque todos eran ahogados por la unión de nuestros labios. Sentía las manos de Tomoyo recorrer mi cuerpo, pasar por mi espalda, por mis costados, incluso por mis caderas y mis piernas. Yo me sentía aún dudosa de qué hacer, y me limitaba únicamente a acariciar su espalda y su larga cabellera. Me vi a mí misma de pronto pasando mis dedos por sus cabellos; se sentían tan suaves y finos, como delicados y delgados hilos.

Las caricias de Tomoyo se volvieron un tanto más atrevidas luego de un rato. Ya no eran tan suaves sobre mi ropa, sino algo más intensas, con sus palmas más pegadas contra mí, como si fuera algún intento de poder sentirme con más intensidad, a pesar de todas las telas que había en medio. Sentí de pronto como una de sus manos se posaba sobre mi muslo, cubierto de la mitad para abajo con mis medias blancas, y subía hasta mi cadera, introduciéndola debajo de la falda de mi vestido. Ese fue el primer momento en el que me sentí un poco paralizada por la impresión, en especial cuando sus dedos tocaron directamente mi piel; pero no hice nada para evitarlo. Sólo la seguí besando con la misma intensidad que ella lo hacía, y… supongo que simplemente la dejé ser.

Luego de un rato, Tomoyo, se separó abruptamente de mí, aspirando aire con fuerza. Sin decirme palabra alguna, se levantó de la cama, pero sólo lo suficiente para ponerse de rodillas a mi lado. Se me quedó viendo fijamente en silencio por un rato, con su pecho subiendo y bajando al ritmo de su respiración. El que me viera tan intensamente me hizo sentir algo vulnerable.

Tomoyo tomó la diadema y se la retiró, dejando su cabello totalmente libre. Luego llevó sus manos a su espalda y escuché el sonido de su cierre bajando. Yo rápidamente me puse también de rodillas en la cama, y comencé a intentar retirarme los moños de mis dos colas lo más rápido posible. Quizás me vi demasiado ansiosa, o preocupada, pues justo cuando me estaba intentando quitar el segundo moño, sentí como las manos de Tomoyo tomaban con delicadeza las mías y acercaba un poco su rostro al mío.

– Tranquila. – Me susurró muy despacio con una amplia sonrisa. Con mucho cuidado hizo que retirara mis manos de mi moño, y ella misma se encargó de ayudarme con ello. El tacto de Tomoyo era tan delicado. ¿Cómo podía comportarse de esa forma tan calmada y dulce? Yo por mi parte estaba tan nerviosa que sentía que me iba a explotar el corazón…

Tomoyo se había abierto el cierre trasero de su vestido, pero no se lo había retirado, por lo que el vestido estaba un poco recorrido, y dejaba al descubierto parte de sus hombros blancos. Dudé por unos segundos, pero al final me animé y tomé con mis manos las orillas del vestido, e intenté bajarlo. Ella pareció un poco sorprendida, pero me dejó hacerlo; incluso extendió sus brazos para que pudiera pasar las mangas largas del vestido por ellos. Conforme se iba removiendo, más de la delicada piel de Tomoyo se volvía visible para mí. ¿Siempre había sido tan blanca? ¿Siempre se había sentido tan suave? ¿Siempre se había visto tan… atrayente?

Bajé su vestido hasta su cintura, y ahí ya no pude bajar mucho más. Traía debajo un sostén azul celeste, sencillo de cierta forma, pero definitivamente era más bonito y con mejor diseño que el que yo traía en esos momentos. Lo que sí me pareció un poco llamativo, es que el sostén parecía quedarle un poco pequeño, y sus senos se apretaban un poco debajo de éste; ¿acaso… le habían crecido un poco más?

No sé qué tanto tiempo me quedé viendo sin querer su busto, pero quizás fue demasiado. Sólo reaccioné cuando noté que Tomoyo dirigía sus manos a su espalda, y por el movimiento de sus brazos identifiqué de inmediato que se estaba abriendo el broche del sostén. Sentí que mi corazón comenzó a latir con intensidad de golpe. Me sentí muy ansiosa; fue como si cada uno de sus movimientos fuera más lento que el anterior. Pasó sus tirantes por sus brazos y entonces se retiró la prenda azul celeste por completo… Y pude verla de nuevo, cómo la había visto aquel día… Expuesta, con sus pechos moviéndose lentamente con cada respiración, y sus pezones rosados, sobresaliendo ligeramente, cómo si me señalaran.

– Tal vez es mi imaginación. – Escuché como comentaba, y entonces cruzó sus brazos justo debajo de su busto, haciendo que éste se alzara un poco más. – Pero creo que el día de hoy les estás poniendo principal atención…

– ¡¿Eh?! ¿Tú crees? – Reaccioné abruptamente con sorpresa, aunque era una pregunta innecesaria; yo misma me había dado cuenta de ello.

– ¿Algún motivo en especial para eso?

– No… No lo sé… Simplemente… Tus pechos son muy bonitos, Tomoyo… Creo que no me había dado cuenta hasta ahora… De lo bonitos que son…

– Me apena que me digas eso tan directamente, Sakura-Chan. – Exclamó con un tono incapaz de ocultar su alegría. – ¿Quieres tocarlos?

Esa sola sugerencia hizo que me estremeciera en mi lugar.

– ¿Puedo?

– Eres mi novia, Sakura-chan. Eres la única que puede…

Sentí un pequeño calor en mi pecho al escucharla decir eso. Era como tener un gran privilegio especial, algo que sólo una persona en todo el mundo tenía el permiso… Y era yo…

Me acerqué con cuidado hacia ella, hasta que quedamos a sólo unos cuantos centímetros. Alcé mis manos, casi temblando, y coloqué mis palmas, una sobre cada uno; escuché a Tomoyo soltar un pequeño suspiro ante el contacto de mi piel con la suya. La lógica me diría que no debería de ser la gran cosa, ¿no? No es como si lo que estuviera viendo y tocando fuera algo nuevo o diferente para mí; yo misma tenía los míos, después de todo… Pero no eran los míos. Lo que estaba tocando, no era mi cuerpo, era el de otra persona… Era el cuerpo de Tomoyo.

Fuera lo que fuera, no puedo mentir; sentí una gran fascinación por recorrer mis manos por ellos, sentirlos, identificar qué tan suaves eran, que tan grandes eran. Cuando mis palmas o las yemas de mis dedos llegaban a tocar aunque fuera un poco el área de sus pezones, Tomoyo soltaba un pequeño suspiro, uno que otro más intenso que los otros. No pude evitar recordar primero lo que ella misma había hecho en mis pezones aquella tarde en su casa y cómo se sintió; e igualmente en el manga, algo muy común en cada escena de este tipo que me tocó ver, es que una chica siempre acostumbraba tocar los pezones de su pareja, incluso pellizcarlos o… lamerlos…

Trague un poco de saliva; mi respiración y mis latidos se aceleraron un poco, con el sólo pensamiento que me cruzó tan de repente. Pero no tenía por qué sentirme así, ¿no? Tomoyo lo acababa de decir: soy su novia, sólo yo puedo hacerlo…

Retiré mi mano izquierda, e incliné un poco mi cuerpo hacia ella, de una forma tan repentina que escuché como Tomoyo soltaba un resuello de sorpresa. Me detuve a unos cuántos centímetros, y voltee a verla un poco, para poder notar si acaso la había molestado, pero era difícil decir que ese haya sido el caso. Tomoyo me miraba fijamente, sorprendida, pero… también, al parecer, ansiosa. Sus mejillas estaban totalmente rojas, y su respiración se había agitado aún más en ese pequeño instante.

No necesité ninguna palabra de confirmación; la expresión en su rostro fue lo único que me sirvió para ello.

Tenía miedo, no les mentiré. No porque no quisiera o porque me molestara la idea, sino más bien porque temía hacer algo mal o incorrecto… Pero no me dejé dominar por ello. Acerqué mis labios a su pequeño pezón rosado, dándole un pequeño beso, pero ese sólo tacto pareció ser suficiente para que el cuerpo de Tomoyo temblara ligeramente. Le di un beso más, y otro, y otro… Luego, con algo de timidez, saqué mi lengua, y apenas y lo llegué a tocar con la punta de ésta, de abajo hacia arriba, como si fuera un pequeño dulce.

Intentaba recordar como Tomoyo lo había hecho, pues el manga, al ser sólo un dibujo, no era muy explicativo sobre el movimiento exacto o su intensidad. Pero me pareció que la respiración de Tomoyo, y el cómo su cuerpo parecía casi reaccionar solo ante cada pequeña lamida, era suficiente para saber qué lo que estaba haciendo no era incorrecto.

De pronto, sentí como los brazos de Tomoyo rodeaban mi cabeza y me empujaban contra ella. Ese sólo acto me sorprendió mucho, ya que fue bastante repentino, y literalmente mi rostro quedó totalmente pegado a su seno. En un inicio me quedé quieta sin saber muy bien cómo reaccionar. Miré de reojo cómo me fue posible a Tomoyo. Tenía sus ojos cerrados, su rostro muy rojo, y respiraba agitadamente, algo exaltada. ¿Sólo eso le había provocado una reacción tan notoria?

Un poco dudosa, intenté seguir pasando mi lengua por ese pequeño botón rosado a como el fuerte abrazo de Tomoyo me lo permitía. Algo de saliva escurrió por mis labios; quise limpiarme, pero tenía miedo de apartar sus brazos de mí para hacerlo. Luego de unos segundos, me atreví a tomarlo entre mis labios y succionarlo un poco como en el manga decían. Ya para ese entonces había tomado mucha más confianza de que lo que estaba haciendo estaba bien; al menos parecía que a Tomoyo le gustaba…

Dejó de abrazarme abruptamente, y sin proponérmelo realmente, aparte lo suficiente mi rostro para poder tomar un poco de aire. Sin embargo, apenas y logré hacerlo por un par de segundos, antes de sentir que Tomoyo tomaba mi rostro con ambas manos y lo jalaba un instante después hacia ella, besándome de nuevo, pero ahora con mucha, mucha más intensidad que antes… No me dio tiempo siquiera de reaccionar. Rodeó mi cuello con sus brazos para pegarme más contra ella. Sentí de un momento a otro que introducía su lengua en mi boca, casi por la fuerza, y buscaba desesperadamente la mía. De nuevo sentí un poco de nervios por lo abrupto, y casi violento, que era ese beso.

Se separó luego de un rato, pero permaneció cerca, con su mejilla pegada a la mía, y respiraba agitadamente cerca de mi oído. Me abrazó con fuerza, pegando su cuerpo al mío. Con su torso expuesto de esa forma, me pareció poder percibir aún más su calor a través  de las telas de mi vestido. Nos quedamos así unos segundos, sin decir nada, sólo estando pegadas la una contra la otra. ¿En qué estaría ella pensando en esos momentos? No estaba segura…

Se volvió a separar de mí, sólo lo suficiente para poder verme a los ojos y sonreírme con gentileza. Se apartó aún más entonces, y se paró de la cama. Sin quitarme los ojos de encima, tomó ella misma su vestido lila, y lo deslizó de su cintura hacia más abajo, para que al final terminara deslizándose por sus piernas y directo al suelo. Yo sentí que mi respiración se cortaba al momento en que vi su perfecto y hermoso cuerpo, cubierto únicamente por sus pantaletas de encaje azul celeste, y sus medias blancas que le llegaban apenas un poco por encima de su rodilla.

Cuando logré sobreponerme de la primera impresión, el siguiente pensamiento que me cruzó por la cabeza, no tardó mucho en consciente o inconscientemente, salirse por mis labios.

– Combinaste tu ropa interior. – Murmuré en voz baja. – Pero… Dijiste que sólo lo hacías para ocasiones especiales…

– ¿Eso dije? – Murmuró Tomoyo, inclinando su cabeza hacia un lado. Su pregunta sonaba sincera; de seguro no recordaba tanto esa plática como la recuerdo yo. – En todo caso, ver a Sakura-chan siempre es una ocasión especial para mí…

– ¿Aunque no esperabas que… hiciéramos esto hoy…?

– Eso es lo de menos…

Se aproximó de nuevo a la cama, y se subió a ella de rodillas. No sé si era el caso, pero parecía querer dejar su cuerpo tan al descubierto, completamente visible para mí a todo momento… Y eso me hacía imposible poder concentrarme mucho.

– Creo no estamos en igualdad de condición. – Comentó con un tono juguetón, justo antes de cubrir su busto con ambos brazos; sólo eso me hizo al fin reaccionar.

– Ah, lo… lo siento…

Comprendí de inmediato a qué se refería; yo prácticamente aún traía toda mi ropa puesta. Algo avergonzada por ello… ¿Avergonzada por tener toda mi ropa puesta?; bueno, el retrospectiva ahora eso suena extraño… Pero el punto es que avergonzada o no, de inmediato quise remediar esa inequidad. Tomé mi vestido de la orilla de la falda, pero ni siquiera lo levanta un centímetro, antes de detenerme. Miré a Tomoyo de reojo con mucha pena, aún sin moverme…

– ¿Quieres que me voltee? – Me sugirió ella de inmediato, sin que yo le dijera nada.

No le respondí, al menos no rápidamente. Aquel día en su cuarto de baño, se lo había pedido, porque enserio me mataba de pena la sola idea de que me viera mientras me desvestía… ¿No es un poco raro? ¿Qué me diera más pena el hecho de que me viera desvestirme que el que me viera desnuda?; aunque el que me viera desnuda igualmente no se quedaba atrás… Sin embargo, en lugar de pedirle lo mismo que esa vez, cerré mis ojos unos momentos, respiré hondo para tranquilizarme, y entonces le dije…

– No, no lo hagas. – Le susurré con la mayor confianza que me fue posible reflejar.

Tomoyo era mi novia, después de todo. Si podía hacerlo en los vestidores de la escuela, podía hacerlo frente a ella, ahí, estando las dos solas, en mi habitación…

Aun así, mantuve mis ojos cerrados todo el rato.

Tomé mi vestido de nuevo de la orilla, y lo alcé como pude para quitármelo por encima de mi cabeza. A media tarea pensé que quizás hubiera sido más inteligente optar por una prenda más fácil de quitar, como una blusa, una falda, o un pantalón… Pero ya era tarde para ello. Me quité mi vestido rojo a cuadros y lo dejé a un lado en la cama; aun sin verlo, sentía como todo mi cabello se había desacomodado por ese acto.

Seguí con mis ojos cerrados.

Tomé a continuación la camiseta blanca que usaba debajo, e igualmente la pasé hacia arriba para retirármela. Sentí frío cuando mi piel comenzó a estar expuesta, y ésta se erizó un poco. Retiré por completo mi camiseta, y la coloqué a un lado junto con mi vestido. Sólo entonces abrí mis ojos de nuevo. Tomoyo me miraba fijamente, sin disimular ni un poco su admiración. Me sentí tan indefensa, pero no tenía por qué sentirme así; estaba prácticamente igual de desnuda que ella, o quizás menos, ya que aún usaba mi sostén blanco y rosado, además de mis pantaletas y mis medias, que también eran blancas.

– Tú también combinaste tu ropa interior. – Comentó Tomoyo con un tono coqueto, colocándose un mechón de cabello detrás de su oreja. – ¿También era una ocasión especial para ti?

– Claro que… lo era… Digo, lo es. – Le respondí con marcados nervios en mi voz. – Pero no pude encontrar algo que combinara a la perfección… Quizás debí de…

Tomoyo se me aproximó abruptamente y colocó un dedo sobre mis labios, impidiendo que terminara de decir lo que quería.

– Te ves hermosa. – Me susurró con mucha delicadeza, y entonces retiró su dedo, y aproximó de nuevo sus labios a los míos, en un dulce y muy delicado beso.

El beso en los labios no duró tanto como el beso anterior. Casi de inmediato se dirigió sin avisó hacia un costado de mi cuello, y se concentró mucho en esa área; olía con intensidad mi piel, me besaba, y me lamía. Yo cerré mis ojos, y solamente dejé que mi cuerpo sintiera profundamente todo lo que ella me hacía. Suspiros involuntarios se escapaban de mi boca, y no podía controlarlo. Sentía, junto con los besos y lamidas en mi cuello, como Tomoyo colocaba sus manos en mi espalda, y busca a tientas el broche de mi sostén. No tardó mucho en encontrarlo y desabrocharlo con notoria facilidad.

Quedándose aún pegada a mí, incluyendo su rostro contra mi cuello, tomó los tirantes de su sujetador, y los deslizó por mis brazos. Bajó sus labios por mi cuello hasta mi hombro, comenzando también a besarlo. Mi rostro se acercó prácticamente por sí solo también a su hombro, e igualmente comencé a besárselo, aunque mis besos eran mucho más tímidos y suaves. Se apartó uno poco de mí, lo suficiente para terminar de retirarme el sostén. Yo no opuse resistencia alguna, solamente cerré mis ojos y me voltee hacia otro lado. Cuando sentí muy busto expuesto, tuve el reflejo de alzar mis brazos para cubrirme, pero me detuve.

En cuanto me retiró mi sostén, volvió a abrazarme con fuerza contra ella. Sus grandes pechos se volvieron a presionar contra los míos, pero ahora fue bastante diferente, pues estaban desnudos, totalmente libres y unidos piel con piel. Sentía el agradable calor de su cuerpo contra el mío; era una sensación realmente placentera, relajante…

– Esto se siente bien… ¿no crees? – Oí que me murmuraba a mi oído.

– Sí… Muy bien…

Nos quedamos así por un largo rato, pero a mí no me importó; realmente me era agradable sentir a Tomoyo tan cerca de mí. Estaba tan sumida en ello, que ni siquiera me di cuenta de en qué momento ella, literalmente, me empujó a la cama…

En un abrir y cerrar de ojos pasé de mirar a Tomoyo, a ver el techo de mi cuarto. Caí de espaldas, rebotando un poco sobre la cama. Me sentí un poco sorprendida, por no decir asustada por lo repentino. Antes de que pudiera reaccionar por completo, sentí como Tomoyo se aproximaba, recostándose un poco sobre mí, aunque sin aplastarme por completo con su cuerpo. Volví a sentir su cálida piel contra la mía, y a ver sus ojos, aunque ahora estaban suspendidos sobre mi rostro.

– Lo siento, ¿fue demasiado brusco? – Me cuestionó con un tono juguetón.

– Un poco… Pero está bien. Yo dije que… Podíamos ir un poco más… rápido…

– Lo sé, pero lo que menos quiero es volver a hacerte sentir incómoda.

– ¡No lo harás! Digo… no lo harás… enserio… Estoy… bien…

– Eso me hace tan feliz, Sakura-chan…

Acercó su rostro a mí, y me dio varios pequeños besos por mi rostro; en mi frente, mis mejillas, mis labios… Se aproximó lentamente a mi cuello una vez más, y luego a mi hombro. Pensé que se quedaría más tiempo ahí… Pero me equivoqué. Comenzó a bajar aún más, tomándome por sorpresa. Mi duda sobre a dónde se dirigía duró muy poco. Cuándo me di cuenta, de nuevo me congelé casi asustada. Respiré profundamente intentando calmarme. Tomoyo bajó más y más… hasta mi pecho izquierdo.

Al principio eran sólo pequeños besos, muy suaves; sus labios apenas y rozaban mi piel. Casi al mismo tiempo, sentí como alzaba su mano izquierda, y comenzó a pasar sus dedos con la misma suavidad por la piel de mi otro pecho. Intencionalmente se notaba que estaba evitando la sensible área de mis pezones, y eso, por extraño que parezca… me hacía sentir ansiosa… Por alguna razón comencé a desear en silencio que pusiera sus cálidos labios, y sus suaves dedos, sobre ellos. Pero no lo hacía… Lo gritaba con tanta fuerza en mi cabeza, aunque era incapaz de exteriorizarlo con mi voz.

Pero al final, luego de varios tortuosos segundos, como si hubiera escuchado mi súplica mental, o quizás siempre fue su plan, la punta de su lengua se pegó abruptamente contra mi pezón, dando con ella una delicada lamida de abajo hacia arriba. Fue tan lenta y pequeña, pero para mí fue como si una ráfaga de electricidad  me recorriera todo el cuerpo, desde la base de mi cintura hasta la corona de mi cabeza. Mi espalda se arqueó ligeramente, y de mis labios se escapó un abrupto suspiro de… ¿Placer?, ¿sorpresa?, era difícil decirlo; quizás era un poco de todo. Respiré agitadamente, expectante. Tomoyo no me dio mucho tiempo siquiera de terminar de procesar todo ello, cuando me volvió a dar otra lamida, y luego otra y otra… Y  cada una la sentía más fuerte profunda que la anterior.

Más y más gemidos comenzaron a salir de mi boca, y mi cuerpo empezó a estremecerse y temblar sobre la cama. Tomoyo no se detenía; seguía pasando su lengua por el derecho, en círculos pequeños, como si fuera un pequeño dulce, pero al mismo tiempo pasaba sus dedos sobre el otro, acariciándolo levemente, también en pequeños círculos. No podía creer lo bien que se sentía. Claro, ella ya lo había hecho aquel día en su cama, o algo parecido al menos. Pero esa ocasión fue diferente, muy… muy diferente. No sé a qué se debía, pero se sentía mucho más. No creí que una parte de mí pudiera llegar a ser tan sensible. Mi cuerpo sencillamente parecía no poder controlarse a sí mismo con cada pequeña caricia que Tomoyo le proporcionaba.

– Tomoyo… To… moyo… Eso… se siente…

No era capaz siquiera de controlar lo que salía de mi boca, y ni siquiera sé si acaso ella lograba escucharme. No sé cuánto tiempo pasó; yo sólo me sumí y concentré en sentir todas esas sensaciones en parte nuevas para mí. Al final, Tomoyo pareció cansarse un poco… Se retiró ligeramente y entonces recostó su mejilla derecha contra mi vientre.

– ¿Estás bien…? – Le pregunté con un poco de debilidad en mi voz.

– Sí, no te apures… Sólo estoy reposando un poco…

– Lo siento… De nuevo creo que no estoy… Ayudando mucho…

– Eso no me molesta, Sakura; tranquila… Esto lo estoy disfrutando bastante…

La amplia sonrisa que se dibujó en su rostro, me indicaba sin duda que lo que me decía era cierto, y eso a su vez me hizo sentir realmente bien… Mientras ella permanecía recostada en mi vientre, comencé a pasar mis dedos entre sus cabellos, acariciando su cabeza con cuidado, intentando relajarla. Parecía funcionar, ya que cerró lentamente sus ojos… Esperaba que no se quedara dormida, aunque si hubiera ocurrido, tampoco hubiera estado tan mal.

Luego de un par de minutos se volvió a alzar, apoyándose en la cama con sus manos, para poder voltearme a ver mejor. Algo en su mirada me pareció un tanto extraño…

– Creo que hasta aquí llegamos la última vez. – Me murmuró con un tono algo juguetón.

– Sí… Eso creo…

– ¿Sí recuerdas lo que seguía luego de aquí?

No entendí muy bien a qué se refería al inicio. ¿Qué seguía de aquí? ¿Se refería a aquel día? Intenté hacer memoria de lo que había ocurrido en aquella ocasión… Y no tardé mucho en recordarlo…

– Bueno, iba a… Supongo que es mejor decir las cosas como son… Te iba a besar y lamer tu vagina, Sakura, como lo hice en tu pecho.

– ¡¿Qué?!

– ¿Dije algo malo?

– No, claro que no. Es sólo que… Eso que dijiste de… besos y lamidas… a… ahí… Eso no suena muy… Bueno… Normal…

– Pero claro que lo es. Se llama sexo oral…

Sexo oral… La primera vez que Tomoyo me lo mencionó, pensé que era algo extraño, incluso pensé que era algún tipo de broma… Pero en el manga, era también algo bastante, bastante común de ver… De hecho, en la primera escena de Minako y Asuka, ellas lo hacían… Y en casi todas las escenas eróticas después de ello, también estaba presente…

Me puse extremadamente nerviosa de golpe; no tanto como aquel día, pero igual considerablemente, creo yo…

– Hablas de… Sexo… Oral… ¿verdad? – Le respondí, casi tartamudeando.

– ¿Estás de acuerdo? – Me susurró con un tono bajo y dulce. – Recuerda que no quiero hacer nada que te incomode…

Reí nerviosamente por dentro; era un poco tarde para no hacer algo que me incomodara. Pero incomoda o no, no pensaba retractarme luego de haber llegado apenas a ese punto… Aun así, no fui capaz de responderle con ninguna palabra clara, por lo que simplemente asentí lentamente con mi rostro.

Tomoyo me sonrió, y entonces comenzó a bajar lentamente. Sus dedos se colocaron a cada extremo de mi cadera, y tomaron mi pantaleta blanca de la orilla. En cuanto sentí esto, llevé mis manos directo a mi rostro, y lo cubrí con ambas; me estaba muriendo de la vergüenza, pero debía resistir.

Sentí como Tomoyo comenzaba a retirarme mi ropa interior, pasándola lentamente por mis piernas. Tuve un pequeño escalofrío al sentir mi entrepierna expuesta, y sentía ligeras cosquillas en ella. Tomoyo pasó la pantaleta por mis tobillos, y terminó por retirármela por completo. Yo era incapaz de apartar mis manos; sentía que mi rostro ardía debajo de ellas.

Tomoyo colocó sus manos en mis muslos y los separó un poco. Mi reacción refleja inmediata fue intentar cerrarlas de nuevo, o al menos ejercer algo de resistencia, pero sólo fue al inicio. Dejé que ella separara mis piernas como mejor le pareciera, aunque la vergüenza que sentía se hizo aún mayor. No la veía, pero podía adivinar sin problema que en esos momentos me estaba viendo fijamente… ahí… Que una persona me estuviera viendo en esa parte, ¡ni siquiera yo la había visto con el detenimiento con la que de seguro Tomoyo me estaba viendo en esos momentos! Porqué la conozco… Sé que es así; además de que por varios segundos, no la sentí moverse o la escuché decir algo, ¿así que qué más podría estar haciendo?

Sentía tanta pena que creí que me desmayaría…

– ¿Te encuentras bien, Sakura-chan? Estás temblando…

– ¿Enserio…?

Ni siquiera me había dado cuenta. Separé un poco los dedos de su mano izquierda, para poder verla a través de ellos, ya que seguía sin atreverme a retirar mis manos de mi rostro; ella me miraba fijamente, con algo de preocupación…

– Lo siento, esto me da mucha pena… Pero está bien, no te detengas, por favor…

– ¿Estás segura?

– Sí… Te lo prometo…

Tanto como segura, no… Pero sí decidida.

Tomoyo pareció dudar un poco entre hacerlo o no. No podía culparla; yo no mostraba bastante apertura a ello. Pero al final, quizás decidió arriesgarse. Volvió a separar mis piernas delicadamente, y esta vez no opuse resistencia. Volví a cubrir de nuevo mi rostro por completo para no ver. No sé si hacer eso me ayudó a tranquilizarme, o de hecho hizo justamente lo contrario. Ya que al no ver lo que Tomoyo hacía, me entró una gran ansiedad… Y más porque pasaron de nuevo algunos segundos de completa calma, en la que no tenía idea de lo que estaba haciendo…

De pronto, sentí ligeramente su aliento contra mí… Ahora sí sentí que mi cuerpo temblaba, y hasta un pequeño suspiro se escapó de mis labios. Pero luego, de nuevo hubo quietud…

– ¿Todo… está bien…? – Le pregunté casi como un susurro, y temí que no me hubiera escuchado, ya que no me respondió de inmediato.

– Sí… Lo siento, es sólo que… – Guardó silencio unos momentos.

– ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Acaso se ve feo? – Le cuestioné casi alarmada.

– ¡No!, no es eso… Para nada… Sólo… Creí que sabía bien lo que tenía que hacer… Pero… supongo que es muy diferente leerlo e imaginarlo a hacerlo… ¿Qué tal si hago algo mal?

Me sorprendí enormemente al escucharla decir eso. Aparté ligeramente mis manos, sólo lo suficiente para dejar al descubierto mis ojos. Tomoyo estaba inclinada sobre mí, y me… me miraba muy atentamente ahí… ¡Pero eso no es lo importante! Lo importante es que se le veía ligeramente preocupada…

Tomoyo había actuado tan segura siempre, en su casa, y ahora también hasta ese punto, que por un momento olvidé por completo que ésta también era su primera vez haciendo esto. Tenía más conocimiento y noción, pero seguía siendo la primera vez que aplicaba todo eso en práctica. No era yo la única que tenía miedos y dudas; Tomoyo de seguro también las tenía, pero se estaba esforzando con todas sus fuerzas…

– No te preocupes, Tomoyo… Todo saldrá bien… Tú haces todo bien…

– No es así. – Me murmuró sonriendo levemente. – ¿Qué pasará si hago de nuevo algo que te moleste, Sakura-chan?

– No lo harás. No hay nada que Tomoyo-chan pueda hacer para molestarme… Estoy haciendo esto contigo y sólo contigo, porque eres mi novia…

Tomoyo me volteó a ver fijamente, y un amplio sonrojo se dibujó en sus mejillas blancas. Volteó a otro lado, al parecer algo apenada; creo que fue la primera vez que vi a Tomoyo reaccionar de esa forma, y fue tan… ¡adorable!

– Gracias, Sakura-chan. – Me susurró despacio. – Estoy tan feliz de poder hacer esto contigo… Yo… haré todo lo que sea necesario, para hacerte feliz…

Quería responderle algo, decirle que yo haría lo mismo hacia ella, pero no me lo permitió. Antes de que pudiera decir aunque fuera media palabra, Tomoyo se agachó de nuevo contra mí… Y pegó sus labios contra mi entrepierna, dándole un beso pequeño…

Me sorprendí enormemente por el repentino acto. Se sintió realmente fuerte, aunque haya sido sólo un pequeño beso. Hice mi cabeza hacia atrás, y un fuerte respingo brotó de mis labios. Apenas me recuperé del primer beso, cuando me dio otro y otro más, cada uno en un punto diferente, y cada uno tenía una reacción similar al primero. Sólo hasta sentir la piel de Tomoyo contra la mía, me di cuenta de que el área de mis labios se encontraba húmeda, y caliente…

Volví a cubrir por completo mi rostro con mis manos. No era parecido a como me lo imaginaba. No era que me lo hubiera imaginado mucho, pero en verdad se sentía muy bien… Pero eso no fue nada, en comparación a cuando los besos de un momento a otro cesaron, y en su lugar la húmeda y suave lengua de Tomoyo comenzó a recorrer toda mi entrada de un lado a otro, y de abajo hacia arriba, como si estuviera intentando conocerla, explorarla… Cuando la punta de su lengua tocaba un punto en específico, las sensaciones se volvían mucho más intensas, y no podía evitar soltar un fuerte gemido, y esperaba con ansias que volviera a tocarlo de la misma forma…

No podía creer lo bien que se sentía; de haberlo sabido, quizás no hubiera sido tan cobarde ese día en su casa…

Tomoyo movía al inicio su lengua con cierta moderación, tal vez podría decir que con duda. Pero poco a poco comenzó a tomar más y más confianza, y por ello los movimientos de su lengua empezaron a ser mucho más constantes, y de cierta forma agresivos. En ese punto ya no pude dejar de gemir una y otra vez, con tanta fuerza que creo que si mi padre o mi hermano hubieran estado en casa, me hubieran logrado escuchar sin ningún problema. Sentía mi corazón latir desesperadamente, y apenas y lograba respirar. Sentía calor, mucho calor; creo que mi cuerpo comenzó a sudar ligeramente.

De nuevo sentí que me desmayaría, pero esta vez no por la vergüenza…

Tomoyo apartó su rostro abruptamente de mí comenzando a jadear con algo de intensidad, como si le hubiera faltado el aliento. Recostó su cabeza contra mi muslo izquierdo, y se quedó ahí por un rato, de nuevo al parecer solamente descansando…

En cuanto ella se apartó, yo quedé totalmente recostada sobre la cama, y no lograba mover con normalidad ni un dedo. Aún sentía todo ese gran calor recorriéndome el cuerpo, y sentía mi parte intima palpitar un poco. Seguí cubriendo mi rostro con una mano, pero la otra la dirigí a mi entrepierna, presionándola contra ésta; se sentía caliente, más que el resto de mi cuerpo. No era que algo me doliera o molestara; más bien mi cuerpo parecía estar totalmente confundido por todas las nuevas sensaciones que lo acababan de recorrer, y que aún lo hacían. Mi corazón seguía latiendo como loco, y mi respiración no se tranquilizaba.

Todo ello había sido… Wow… Pero… Aún no había sido suficiente… No para mí… Mi cuerpo aún quería más, aún quería que Tomoyo lo siguiera atendiendo, aún quería seguir sintiendo más de todo eso. Me comencé a sentir demasiado ansiosa. Mi cerebro me gritaba con insistencia, que le suplicara a Tomoyo que continuara, pero no era capaz de pronunciar palabra alguna; mi voz se atoraba en mi garganta, y no me atrevía a decir algo…

– ¿Cómo te sientes, Sakura-chan? – Escuché que Tomoyo me preguntaba.

Retiré lentamente mi mano y la volteé a ver como pude. Ella seguía recostada entre mis piernas, pero ahora tenía su barbilla contra mi muslo, y me miraba fijamente. Lo primero que me llamó la atención una vez que le vi de nuevo… fue su cabello; se veía un poco desarreglado, y su fleco sobre todo estaba desacomodado. Esto era realmente extraño ver en ella, ya que casi siempre tenía el cabello perfectamente arreglado y peinado… ¡enserio!, ¡incluso después de despertarse!

– Es… Estoy… Bien… – Ni siquiera podía hablar de una forma coherente. – Sólo… Supongo que… No… No pensé que un oral… Se sintiera así…

– ¿No te gustó?

– ¡Sí!… Sí…. Me gustó… Me gustó… Mucho…

Mi respiración y mi corazón comenzaron a volver lentamente a la normalidad, pero la ansiedad que sentía no disminuyó ni un poco. No sé cuando comencé a hacerlo, pero cuando caí en cuenta, mis dedos ya estaban moviéndose ligeramente contra mis húmedos labios, acariciándolos lentamente… Se sentía bien, pero no tanto como la lengua de Tomoyo… Ella tenía su rostro prácticamente a un lado de mi entrepierna, así que no tardó mucho en darse cuenta; quizás se dio cuenta incluso antes que yo.

– Sakura-chan. – Murmuró un poco sorprendida. – ¿Acaso estás…?

El hecho de que lo mencionara, o casi mencionara, me hizo de nuevo llenarme de vergüenza.

– ¡Lo siento! – Exclamé con fuerza, y rápidamente aparté mi mano. – No quise…

– Descuida, no tienes de qué avergonzarte. Eso quiere decir que en verdad te gustó, ¿no?

Me sentí muy apenada y no fui capaz responderle; de nuevo, sólo asentí.

– Me hace tan feliz escucharte decir eso, Sakura…

Una amplia y muy grande sonrisa se dibujó en su rostro, el cual se iluminó en un parpadeo. Sin decirme nada más, se volvió a inclinar contra mi entrepierna, lo cual me tomó por sorpresa. Volvió a darme varios besos, pero mucho más fuertes, y más seguidos que en un inicio, abarcando toda el área, pero sobre todo un punto, ese punto en especial que en cuanto lo rozaba aunque fuera un poco con sus labios, me hacía realmente estremecerme y casi gritar.

De nuevo el calor, de nuevo la ansiedad, de nuevo mi corazón… Todo se aceleró, todo se descontroló. Sentía una gran presión y cosquilleó acumulándose en mi vientre bajo, y cosquillas que me recorrían mis piernas. Tomoyo me hacía sentir tan bien…

De nuevo se separó de mí abruptamente, y yo casi solté un gemido de sufrimiento por ello…

– Ya no puedo más, Sakura-chan. – Me dijo de pronto entre jadeos, mientras me miraba con sus ojos entrecerrados, y su rostro totalmente rojo. Miré de reojo, y noté que tenía su mano derecha pegada contra su propia entrepierna, presionando sus dedos contra su pantaleta. – El sólo hecho de escucharte gemir de esa forma, sentir como te estremeces y como te mojas contra mi rostro, y todo por algo que yo te estoy haciendo… Mi cuerpo no puede más, Sakura-chan…

– ¿Qué… dices…?

Tomoyo parecía totalmente sumida, como si estuviera en algún tipo de trance. Se sentó rápidamente en la cama, y tomó su pantaleta azul con sus dedos, y se le retiró de un jalón hasta sus rodillas. Tuvo que recostarse y alzar sus piernas al aire para poder quitársela por completo, pero al final lo hizo. Al estar recostada y con sus piernas alzadas, pude ver por unos instantes su propia entrepierna… Coronada por esos vellos oscuros, y sus labios parecían brillar un poco; también estaba humeda… Y sin haberla yo tocado, o ella misma… ¿Estaba así sólo por…?

Tomoyo arrojó su pantaleta hacia un lado, y se me acercó gateando, casi como si fuera una leona acechando a su presa. Sentí un poco de miedo, pero… La ansiedad que sentía fue mucho mayor…

– ¿Qué… harás… Tomoyo…? – Le pregunté con un débil hilo de voz.

– Quiero sentirte, Sakura-chan… Quiero sentirte por completo…

Y como ya era costumbre, no entendí en un inicio a qué se refería. Se me siguió acercando más y más, hasta que se colocó de nuevo entre mis piernas. Pero no era su rostro en ese momento, sino su cuerpo en sí. Fue subiendo hasta colocarse por completo sobre mí, y su rostro a la altura del mío. Su cadera fue lo que terminó entre mis piernas, y sus muslos empujaban un poco los míos, obligándome a alzar mis piernas al aire.

Miré a Tomoyo fijamente a los ojos. Ella jadeaba un poco, y su cuerpo temblaba ligeramente. Yo me sentía confundida, algo aturdida…

– Te amo, Sakura-chan. – Me susurró muy despacio entre jadeos.

– Yo también te amo, Tomoyo…

Comenzó a acercarse hacia mí. Sus pechos se presionaron contra los míos otra vez, y nuestros labios se unieron en un beso más. Pero, también sentí como bajaba más su cadera contra mí, y presionaba… la entrada de su vagina contra la mía, con algo de fuerza.

Hubiera vuelto a gemir si no fuera porque los labios y la lengua de Tomoyo no me lo permitieron. Eso era algo que también había visto en el maga para adultos… Frotarse, frotar sus sexos una contra la otra… ¿eso era lo que…?

Sentí como se presionaba aún más contra mí, y luego comenzaba a mover lentamente su cadera con un movimiento de atrás y hacia adelante. Creí que sería imposible, pero nada de lo que había sentido hasta ese momento ese día, se comparaba con ello… Podía sentir como nos frotábamos y nos resbalábamos entre nosotras. Cada movimiento causaba un pequeño espasmo en mi cuerpo, que era seguido por otro y otro. Tomoyo se separó de mí, y alzó su rostro al aire, comenzando a soltar varios gemidos al mismo ritmo que sus movimientos. Tenía sus ojos cerrados, y sus manos se encontraban a cada lado de mi cabeza, con sus dedos aferrados a la sabana.

Mi mente daba mil vueltas, y se concentraba al mismo tiempo en muchas cosas a la vez: en el rostro de Tomoyo y en la expresión tan extraña que tenía en él, una expresión que nunca había visto. Me concentraba en el sonido de su voz, en como sus pechos se agitaban con cada uno de sus movimientos, hacia adelante, y hacia atrás, y como su cabello se alborotaba aún más. Y sobre todo, me concentraba en cada sensación, cada espasmo, todo lo que me hacían sentir sus movimientos.

– ¡Tomoyo…! ¡Tomoyo…!

La rodee con mis brazos y la atraje con fuerza contra mí. Su cuerpo volvió a pegarse contra el mío, y ahora sus pechos se frotaban también contra los míos con cada uno de sus movimientos y de vez en cuando sentía como nuestros pezones se rozaban. Ella también se abrazó con fuerza a mi cuerpo. Pude escucharla gemir con fuerza contra mi oído, y también percibí cuando comenzó a mover su cadera con más intensidad que antes. Oí mi cama crujir un poco, y pensé por un momento que sus patas podrían romperse por lo agresivo de sus movimientos, pero es probable que de haber ocurrido ni siquiera me hubiera dado cuenta; así de inmersa me encontraba…

Era demasiado… Demasiadas cosas, todas al mismo tiempo…

 ¿Eso era? ¿Eso era… hacer el amor…? Tomoyo dijo que era más un acto mental y sentimental que un acto físico… Y creo que sólo hasta ese momento lo entendí. Sí, ciertamente había mucho de físico; mi cuerpo no podría dejarme mentir. Pero había algo más, mucho más. Sin decirnos nada, podía sentir en ese mismo instante y momento, todo lo que Tomoyo en algún momento habría hecho por mí. Cada muestra de cariño y afecto, cada beso, cada caricia, cada abrazo… Era como si todo ello, se conjuntara en ese único acto, como si fueran mil abrazos, un millón de besos… Era como el más grande e increíble “Te amo” que pudiera existir, más allá de cualquiera que se pudiera pronunciar con palabras.

Era mágico, es con lo único con lo que lo puedo comparar. Era como una magia recorriendo todo mi cuerpo, cubriéndome toda de la cabeza a la punta de los pies. Era como sentir que podía volar sin usar alguna de mis Cartas. Era como si pudiera sentir en mi cabeza todo lo que Tomoyo estaba sintiendo en esos momentos, todo lo que ella también disfrutaba, todo lo que pensaba. Era como si ambas tuviéramos la misma magia, y la de Tomoyo fluyera como un río hacia mí, y la mía igualmente hacia ella, y se mezclaran… En mi cabeza eran tonos azules y rojos, mezclándose en un remolino hasta que era imposible diferenciar uno del otro.

Un momento de completa intimidad, así era como Tomoyo lo había descrito. Un momento en el que no importara nadie más en el mundo, nada ni nadie más allá de esa puerta; sólo ella y yo, las únicas personas en el mundo entero…

Sólo hasta entonces lo comprendí todo…

El calor de mi cuerpo se fue acumulando más y más, sobre todo alrededor y cerca de mi entrepierna, sobre todo en esa parte en donde ambas nos sentíamos más y más unidas. Sentía líquido escurriendo por mis muslos y mus glúteos, y de seguro mojaban mi sabana. Sentía muchas cosquillas, y también un poco de dolor, o más bien ardor.

Lo que le siguió… Cielos, no sabría ni como describirlo. Fue como… Como si todos mis sentidos se apagaran, como si en un momento dejara de ver, de escuchar, de oler… No podía sentir mis piernas ni mis brazos, como si me cerebro dejara de lado prácticamente todo en mi cuerpo, y enfocara el 100% de su capacidad en ese punto específico, en ese roce que para esos momentos era ya muy intenso… Era como una presión, como algo acumulándose más y más, queriendo explotar o salir con fuerza…

– ¡Sakura! ¡Sakura-chan! – Escuché que Tomoyo comenzaba a gritar en mi oído entre gemido y gemido. – No… No puedo más… ¡Sakura-chan! ¡Estoy tan feliz! ¡Te amo!, ¡Te amo! ¡Creo que…! ¡Creo que…!

La manera en la que hablaba, la manera en la que se movía, como su cuerpo temblaba… Supe de inmediato que exactamente lo mismo que yo estaba sintiendo, ella también lo sentía. Ella también sentía esa gran presión que deseaba salir, y mientras más se movía, menos era posible contenerla… Y no quería hacerlo… Quería que Tomoyo siguiera, y siguiera moviéndose, hasta que todo explotara; ya nada más me importaba… No sentía ni miedo, ni dudas, ni preocupación… Sólo quería que todo ello llegara hasta donde tenía que llegar.

– ¡Yo… también te amo… Tomoyo! – Intenté decirle, pero mi voz apenas y lograba salir. – ¡Te amo! ¡Esto se siente demasiado bien! ¡No pares, por favor! ¡Por favor no pares!

Y no se detuvo, no hasta el último momento, el momento en que todo explotó… Y es exactamente como lo sentí, como una gran explosión, como si millones de estrellas explotaran por todo mi cuerpo.

– ¡¡Sakura!! – Gritó Tomoyo con fuerza, al tiempo que se aferraba a mi cuerpo con sus brazos, hasta casi alzarnos un poco de la cama.

Yo también grité, pero creo que en menor intensidad, o la verdad es difícil decirlo. Ambas nos quedamos quietas en el último momento. Ya no más movimientos bruscos; simplemente nos quedamos con nuestros cuerpos, totalmente desnudos y expuestos, pegados la una a la otra, dejando que todas esas explosiones continuaran una tras otra. Mi cuerpo se estremeció, con varios pequeños espasmos haciendo que mi espalda y mis piernas se retorcieran. Sentía más líquido pasando por mis muslos, pero no me importaba en lo más mínimo.

Los espasmos y las sensaciones fueron disminuyendo en intensidad poco a poco, pero hasta eso me pareció agradable, ya que cuando al fin se calmaron mi cuerpo se sintió abruptamente relajado… Tranquilo…

En ese punto ya no puedo recordar nada con claridad, ya que era incapaz siquiera de procesar un pensamiento claro. Lo único que recuerdo es que Tomoyo se dejó caer sobre mí, recostándose sobre mi cuerpo, aunque a mí eso no me incomodó en lo más mínimo. Ambas respirábamos con agitación, y yo me sentía exhausta… aunque en retrospectiva no sé por qué, ya en que realidad no hice mucho…

Alcé mis brazos con debilidad, y la rodeé delicadamente con ellos en un pequeño abrazo. No sé qué tanto tiempo nos quedamos así, pero no importó; era justo lo que deseaba en esos momentos, sentirla tan cerca de mi cuerpo, tan cerca de mí…

– ¿No se supone… que íbamos a comer hamburguesas? – Pronuncié de pronto sin razón aparente; ni siquiera sé por qué, es lo primero que me cruzó por la cabeza.

Escuché que Tomoyo reía tras mi comentario.

– Olvidé por completo que tenía hambre. – Pronunció con un tono un poco débil. – Ahora estoy complemente agotada…

Lentamente se retiró de encima de mí, y se recostó también boca arriba a mi lado. Colocó su brazo derecho sobre su frente, y cerró lentamente los ojos.

– Lo lamento… – Pronuncié un poco preocupada, y entonces me recosté sobre mi costado para poder voltearme hacia ella. – Tú fuiste quien hizo todo… Quizás debí de tener más iniciativa…

– Descuida… Apenas fue la primera vez… Tendremos muchas otras oportunidades de aprender… Juntas…

Ese comentario me sorprendió un poco, y sin proponérmelo me sobresalté un poco de manera no muy disimulada.

– ¿Muchas… otras?

– Así es. – Volteó en ese momento a verme. – ¿O no quieres?

– ¡Sí quiero! Digo… Sí… quiero…

Sentí que mi rostro se calentaba de nuevo. Era realmente lógico, en realidad. Esa había sido la primera vez, pero de aquí en adelante terminaremos haciéndolo muchas… veces… más… Aunque claro, de seguro será mucho más complicado llegar a hacer esto varias veces de manera regular… ¿no?

Tomoyo se alzó de pronto, sentándose en la cama y luego dirigiéndose a gatas hacia la orilla de la cama. Yo la seguí con la mirada, un poco confundida sobre a dónde iba. Le iba a preguntar, pero ella se volvió a recostar en la orilla, y extendió su mano derecha hacia el suelo. Unos instantes después de giró para estar de nuevo boca arriba, aunque su largo cabello caía un poco por un costado de la cama. En sus manos sostenía ahora… ¿El manga para adultos?

Claro, lo había dejado caer unos momentos antes de que empezáramos.

– Entiendo que tuvieras dudas y preguntas al respecto. – Comentó mientras hojeaba un poco el manga, alzándolo sobre su rostro. – Pero tengo que decir que un manga para adultos no es una buena referencia para eso. Todo en ellos es exagerado y poco realista. – Extendió en ese momento el manga hacía mí, abierto en una página en especial, que era de esas páginas especiales en los que el dibujo abarcaba las dos páginas. La imagen en cuestión era una escena erótica entre Minako y Asuka. – No creo que siquiera tú con tu cuerpo tan atlético pudieras tomar esta posición sin lastimarte el cuello, por ejemplo.

– Lo sé, lo sé. – Le respondí algo apenada. Me levanté y me acerqué a gatas a ella, recostándome a su lado. – Me di cuenta de eso casi de inmediato. Pero no se me ocurrió otra forma de investigarlo. ¿Pero sabes? A pesar de todo, creo que sí me ayudó un poco… Ya que en verdad estaba en blanco en ese tema…

– Bueno, al menos elegiste un manga de una de mis autoras favoritas. Aunque no conocía éste en especial.

Tardé un poco en llegar a procesar del todo lo que Tomoyo acababa de decir. En un inicio simplemente asentí lentamente con mi cabeza… Pero inmediatamente después me sobresalte casi asustada.

– ¡¿Eh?! ¿Tú ya habías leído… Mangas para adultos… De esta autora?

Una pequeña risilla divertida se asomó por sus labios.

– Sólo un par, y de otros autores también. Sí ya le tomaste el gusto, puedo prestarte alguno.

Mi cabeza se sintió abruptamente revuelta, y muy, muy confundida…

– Pero… Pero… ¿Qué pasó con lo que acabas de decir hace unos momentos?

– ¿Qué son una mala fuente para aclarar dudas sobre el sexo? En definitiva lo son… Pero si estás consciente de eso y no te los tomas enserio, pueden ser… Entretenidos.

– ¿Enserio…?

Tomoyo siguió hojeando el manga unos momentos más, pero luego lo hizo a un lado. Se estiró un poco, soltando un pequeño gemidito. Se giró entonces hacia mí, me abrazó con gentileza con su brazo, y pegó su rostro contra mi cuello.

– No sabes cuánto tiempo me imaginé estar así contigo. – Me susurró muy despacio. – Abrazadas la una a lado de la otra… Sin nada de ropa… Platicando mientras descansamos… Es tan agradable… Y tan cómodo… ¿Cómo te sientes tú?

La pregunta me tomó un poco por sorpresa. ¿Cómo me sentía? Cielos, habían sido tantas las diferentes cosas que había sentido, y que aún seguía sintiendo en esos momentos… Pero, ¿cómo me sentía realmente? Creo que la única forma en la que podría describirlo sería quizás…

– Feliz. – Murmuré en voz baja, mientras miraba fijamente al techo. – Creo que me siento, feliz… De hecho… Ya no me siento tan apenada…. Y en realidad sí es muy agradable estar así contigo… – Acerqué mi mano a la suya, y la estreche delicadamente entre mis dedos. – Es casi sorprendente como hace unos meses me sentía incómoda incluso de tomar tu mano… Pero ahora veo que todo este proceso por el que he pasado hasta llegar a este punto, ha sido realmente toda una experiencia… Siento que he madurado mucho en este tiempo, y todo ha sido gracias a ti, Tomoyo…

Guardé silencio, esperando escuchar algún tipo de repuesta de su parte. Sin embargo, no recibí ninguna. Tomoyo guardaba absoluto silencio, y no pronunció palabra alguna.

– ¿Tomoyo?

La voltee a ver como nuestra posición me lo permitió, y con lo que me encontré fue con su plácido rostro dormido y relajado. ¿En qué momento pasó eso? La pobre de seguro estaba muy cansada luego de tanto estudiar… y Claro, luego de eso otro…

No pude evitar sonreír. Me aproximé a ella y le di un pequeño beso en su frente. Me aparté con mucho cuidado para no despertarla, y entonces me paré de la cama. Me dirigí al interruptor de la luz a lado de mi puerta, y apagué las luces. Era relativamente tempano para dormir, y tarde para tomar una siesta, ¿pero qué más da?

Volví a la cama, y me recosté de nuevo a lado de Tomoyo, aunque ahora fui yo la que la abracé. Pegué mi frente a la suya, y cerré mis ojos.

– Buenas noches… Tomoyo…

Estuve a punto de quedarme dormida en varias ocasiones, pero prácticamente todo el tiempo estuve despierta. Pensando y recordando todo esto, meditando en todo lo que he contado hasta este punto. Y aquí estoy ahora, aún aquí en mi cuarto, en mi cama, a lado de ella.

No sé qué sea lo que venga de ahora en adelante para nosotras, o que nueva sorpresa me depare el mañana. Pero sí sé que pase lo que pase, si me encuentro a lado de mi novia, Tomoyo, todo estará bien…

F I N

Notas del Autor:

Y luego e tanto tiempo, atraso, redición, luchas conmigo mismo en busca de la inspiración, aquí está el capítulo final de esta historia. Enserio no puedo creer que haya tardado tanto en terminar esta historia, considerando que fueron al final del día sólo 7 Capítulos. Pero bueno, hubo muchos otros factores que influyeron en ello. No saben en sí lo complicado y a la vez especial que fue este fanfic para mí, ya que éste fue mi primer fanfic narrado en primera persona, mi primer fanfic yuri, y mi primer fanfic lemon (de manera oficial), así que sí, fue mi primera en algunos sentidos. Estoy feliz con el resultado, aunque una parte de mí siente un poco que apresuré las cosas en este último capítulo (y aun así me salió considerablemente largo). Lamento si tal vez no fue el Lemon súper explícito y excitante que algunos esperaban, pero como lo fue prácticamente todo este fanfic, me quise enfocar más en lo que Sakura pensaba y sentía en esos momentos, más que en la descripción textual del acto en sí. Espero aun así les haya gustado.

Les quiero agradecer a todos su gran apoyo, ya que fue la gran aceptación y todos sus comentarios los que al final del día me convencieron de darle un retoque a esta historia, y llevarla hasta su final. Espero que hayan disfrutado leerla como yo disfrute escribirla. 

¿Y qué viene ahora? De momento me enfocaré un poco más en mis otras historias, pero no quisiera que ésta fuera la última historia de Card Captor Sakura que hiciera. Quisiera escribir más, sobre todo de esta pareja. Pero quisiera que ustedes me dijeran, ya viendo mi manera de escribir y demás, ¿qué les gustaría leer de mi parte?, ¿otra historia igual a esta, narrada únicamente en alguna pareja en especial?, ¿algo más amplio que involucre a más personajes pero enfocado aún al romance?, ¿o quizás una historia más amplia que involucre más personajes y situaciones diferentes, como fue en su momento La Rosa Blanca? O bueno, estoy abierto a sugerencias, incluso de alguna pareja de algún otro Fandom.

De momento me despido, no sin antes agradecerles de nuevo todo su apoyo, sus comentarios, y sus votos. No olviden por favor seguir mi página en Facebook para estar al pendiente de cualquier novedad sobre mis demás historias, así como las historias nuevas que vaya publicando. ¡Nos leemos pronto!

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Mi novia, Tomoyo. “Mi nombre es Sakura Kinomoto, y la chica que está dormida a mi lado en la cama, es mi novia, Tomoyo…” Historia narrada desde la perspectiva de Sakura Kinomoto, en la que expresa sus pensamientos y emociones al comenzar una relación con su mejor amiga, Tomoyo Daidouji, y cómo lidia con los cada vez más profundos contactos físicos entre ambas.

+ “Cardcaptor Sakura” © CLAMP, Editorial Kodansha, Madhouse.

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Un pensamiento en “Mi novia, Tomoyo – PARTE 7 (Final)

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